Saturday, June 16, 2007
La duración de la vida

Esta historia está basada en un relato de Diego Jiménez Cuenca, alumno del Curso de Inglés Marítimo en Gijón. Fue él mismo el que me pidió que la contara en este blog, por si hay dudas sobre el copyright. Gracias, Diego, por compartirla con nosotros.
Un viajante se bajó del tren en un pueblo pequeño y lejano donde tenía que trabajar durante unos días. Llegó a una hora tardía y la estación estaba completamente desierta, así que cogió su maletín y salió a la calle para buscar un taxi que le llevara a su hotel. Le sorprendieron dos cosas: que no se viera por los alrededores vehículo ni persona alguna, y que para salir de la estación y llegar al pueblo tuviera que atravesar un cementerio. No era hombre de dejarse llevar por el miedo y se dispuso a adentrarse entre las tumbas, que bajo la luz de la luna presentaban un aspecto un tanto fantasmal. Para distraerse se entretuvo leyendo alguna de las lápidas mientras pasaba y después de haber leído unas cuantas se detuvo y horrorizado cambió a otra parte del cementerio donde siguió leyendo lápidas para comprobar que sus sospechas eran ciertas: todos lo que estaban allí enterrados eran niños. Todos los que yacían bajo las lápidas habían muerto a edades muy tempranas, no encontró a nadie que hubiera vivido más de 18 años. Recorrió los pasillos de aquel cementerio buscando una sola persona que hubiera alcanzado la edad adulta, pero no la encontró. "Antonia Fernández. Ocho años", "Luis García. Catorce años", "Carmen Gutiérrez. Tres años". Salió del cementerio helado de miedo preguntándose qué ocurría en aquel lugar para que todos los niños murieran pronto y el pensamiento no lo dejó dormir.
A la mañana siguiente salió temprano para visitar a sus clientes. A la luz del día el pueblo dejó de parecerle sombrío y tenebroso como la noche anterior. Era un lugar pequeño, acogedor, donde todos se conocían y se llamaban por su nombre. La gente era amable, daba los buenos días con una sonrisa y se paraban a charlar, sin embargo una vez más había algo extraño en ellos. Todos los habitantes llevaban colgado al cuello una cadena y de ella pendía un pequeño cuaderno. Absolutamente todos lo llevaban. Las cadenas eran más gruesas, más finas, de oro, de plata, los adolescentes las llevaban de brillantes y coloridos plásticos, las señoras elegantes combinando con el color de su ropa, los cuadernos también eran distintos, los de la gente joven parecían estar casi intactos y vio a algún anciano con las páginas amarillentas y dobladas, como de haberlas pasado muchas veces. Observó perplejo aquella tradición intentando preguntarse cuál sería su origen, pero no pudo encontrar una explicación razonable. En ocasiones veía que alguien se detenía, sacaba un bolígrafo y hacía alguna anotación en su libreta, pero no se atrevió a pararse y preguntar qué estaban escribiendo allí ni por qué llevaban aquel cuaderno colgado.
Al tercer día, la última noche que iba a pasar allí, uno de sus clientes le invitó a tomar una copa. Hablaron un poco de todo, el trabajo, los negocios en común, el tiempo... El cliente le preguntó su opinión sobre el pueblo y el viajante le dijo que todo le había parecido muy bonito y agradable, pero le entristecía ver la alta tasa de mortalidad infantil que había. El hombre se mostró muy sorprendido por sus palabras "¿Mortalidad infantil?", dijo asombrado, "Si aquí la mayoría de la gente se muere muy viejecita, este clima es muy sano" Entonces el viajante le explicó su paseo por el cementerio la noche de su llegada y como había leído montones de lápidas buscando la tumba de un adulto sin éxito. El cliente se rió:
"¡Ah, a eso se refiere! Verá, ¿no se ha fijado usted que aquí todos llevamos un cuaderno colgado del cuello?", dijo señalando el cuadernillo verde que él mismo llevaba colgando de una cadena de plata, "Cada vez que uno de nosotros vive un momento completamente feliz, cogemos un bolígrafo y lo apuntamos, ¿lo ve?"
El viajante pasó las páginas del cuaderno que le ofrecía el hombre y leyó innumerables anotaciones escritas a mano: "He salido con Lucía: Dos horas de felicidad", "He comido un helado de fresa: Cinco minutos de felicidad", "Ha nacido mi primer hijo: Tres días de felicidad", "Ha ganado mi equipo: cuatro horas de felicidad". Su cliente le dejó hojear la pequeña libreta antes de continuar:
"Cuando alguno de nosotros muere, cogemos el cuaderno, sumamos el tiempo de felicidad de esa persona y eso es lo que ponemos en la lápida, el tiempo que ha sido totalmente feliz, porque eso es lo que cuenta de verdad en la vida, los momentos en los que hemos sido felices"
El viajante comprendió entonces el misterio de aquel cementerio que tanto le había impresionado, pero le quedaba una última duda, una pregunta que tenía qué hacer:
"¿Y por qué apuntar la felicidad en un cuaderno? ¿Por qué no vivirla sin más?"
Y el cliente, cerró su cuadreno con una sonrisa y respondió:
"Porque así no la perdemos nunca. Es fácil olvidar esos pequeños momentos en los que hemos sido felices, a veces por cosas insignificantes, pero si los anotamos siempre están ahí, podemos abrir nuestra libreta, pasar las hojas, recordar cada uno de esos instantes y sentirnos felices de nuevo. Si no lo hiciéramos algunos se perderían para siempre en el olvido y la felicidad es demasiado valiosa para perderla"
El viajante no dijo nada. Terminó su copa y el cliente le acompañó hasta la estación. Atravesó el cementerio y le pareció completamente distinto del día anterior, casi un lugar alegre. El cliente esperó con él a que llegara el tren, se dieron un apretón de manos y el viajante subió a su vagón. Cuando se asomó a la ventana para despedirse con la mano, su cliente había sacado un bolígrafo y estaba anotando algo en su cuaderno. Nunca supo qué.
Al día siguiente el viajante compró una cadena y un pequeño cuaderno, dispuesto a que desde entonces no se le escapara ni un sólo momento más de felicidad.
Me la contó Diego el jueves por la noche y me pareció una historia preciosa, original y sobre todo que invita a la reflexión.
Este curso que termina ahora ha sido muy intenso, lleno de momentos felices, de experiencias y de anécdotas. Quiero darles las gracias a mis alumnos por los buenos momentos compartidos y desearles un verano lleno de instantes de felicidad que anotar en la libreta de sus vidas.
Thursday, June 07, 2007
Corre que te pillo...

Una experiencia más para añadir a este inolvidable curso 2006-2007, esta vez con Central Lechera Asturiana, donde estoy destinada desde el mes de Septiembre. Se celebraba la "Carrera de la Mujer Naturlínea" en Gijón a beneficio de la lucha contra el cáncer de mama, y desde la empresa todas las mujeres que trabajamos allí fuimos invitadas a unirnos a la marea naranja.
No he corrido en mi vida más que para alcanzar el autobús, soy un desastre para todos los deportes existentes, ni siquiera fui capaz de aprender a patinar de niña, pero a la hora de la comida mis alumnas me convencieron de que sería muy divertido ir todas en grupo. Acordamos que iríamos andando tranquilamente, nos tomaríamos algo por Gijón y volveríamos a casa. Así que al final dije que sí. Además nos regalaban un podómetro por participar.
El día que decidimos apuntarnos el sol brillaba reluciente y hacía amago de verano. Al día siguiente por la tarde empezaron a llegar unas nubes de color gris muy poco prometedoras y por fin el sábado empezó a llover. Pero cuando me comprometo a algo me gusta hacerlo, así que desenpolvé el chandal y salí con Agnes el domingo temprano, preparada para correr bajo la lluvia.
Hay que admitir que como corredoras somos un desastre. No íbamos nada preparadas, ni siquiera teníamos imperdibles para sujetarnos el dorsal a la camiseta y nos los tuvieron que prestar, el chip para identificarnos había que llevarlo atado a los cordones de las zapatillas y las mías no llevaban cordón. No podíamos competir con corredoras que calentaban y hacían estiramientos mientras nosotras sólo buscábamos un sitio donde tomarnos un café, incluso nos hicieron una entrevista para el periódico y se asombraron de la cara de frío. Empezó la carrera con nosotras al final del todo y tardamos más de cinco minutos en empezar a caminar, por el tapón humano que se formó para saludar a Vicente Álvarez Areces, que estaba a pie de la línea de salida. Durante el camino fuimos andando y charlando tranquilamente, a veces nos daba por correr un poco, luego parábamos de nuevo, nos perdíamos del grupo, parábamos para esperarlas, volvíamos a correr otro poco más... La lluvia no paró ni un segundo, el pelo empapado, la ropa pegada al cuerpo... Al final nos picamos un poco y logramos quedar entre las 1000 primeras, el año que viene la meta será llegar entre las primeras 500, ya lo hemos acordado.
Anécdotas hubo para todos los gustos... A mí me prestó el chubasquero el novio de Conchita, porque se me había olvidado en casa, menos mal que todavía quedan caballeros, Conchita a pesar de haber recogido el dorsal no participó porque le dolía la espalda y Agnes se puso su chip identificador en el pie izquierdo, cuando salió la clasificación final vimos que Conchita había quedado clasificada por delante, así que sabemos positivamente que Agnes entró con la zurda, Ángela y Mónica se nos despistaron en pleno sprint final y entraron más tarde y yo no salí en la clasificación porque llevaba el chip atado al cordón del pantalón del chándal y la maquinita no lo registró... Por eso, para que quede constancia de que sí que llegué a la meta, adjunto la foto de arriba.
Lo más importante es que pasamos un buen rato todas juntas, y sobre todo que contribuimos a una buena causa, el capítulo de las agujetas mejor lo pasamos por alto. El año que viene repetimos, aunque lo de quedar entre las 500 primeras... no sé yo.
Monday, May 14, 2007
Un barquito...de cáscara de nuez

Lo que más me gusta de este trabajo es la oportunidad de aprender cosas nuevas. Es posible que el sueño de mucha gente cuando empieza la carrera sea llegar a ser funcionario y enseñar inglés a niños o adolescentes, también era el mío, pero después con los años de experiencia he descubierto en la enseñanza de adultos un campo mucho más lleno de posibilidades y, al menos en mi caso, más acorde con mi personalidad.
La interacción en el aula, el interés, la motivación, la participación... Todo son factores que me hacen apreciar esta rama de la enseñanza muy por encima de cuando estaba en un aula encerrada con un grupo de adolescentes cuyo único interés por el inglés, si existía alguno, era aprender palabrotas. Y aparte de esto es un sector que abarca tantos campos que estás en continuo aprendizaje, descubriendo cosas que antes ni te parabas a pensar, como que la patente de la Coca-cola se vendió por un dólar.
La semana pasada, en un curso que estoy dando en el puerto de Gijón, los alumnos me llevaron a visitar la terminal y un barco. Pero no uno de esos que se ven en los puertos pesqueros, de madera, pintado de colores, sino uno enorme, de 280 metros de largo, con nueve bodegas gigantescas, cargadas de carbón. Tuve la oportunidad de pasar al puente, a la sala de máquinas, asomarme por la escotilla y ver como se efectuaban las labores de descarga y de que me explicaran todos los procesos, o al menos aquellos que fui capaz de asimilar. Me quedé impresionada por cada una de las cosas que vi o me enseñaron, una parte del mundo que era totalmente desconocida para mí y que nunca habría tenido oportunidad de ver de no ser por el trabajo y por supuesto la buena disposición de los alumnos que se brindaron a llevarme hasta allí.
A veces hasta en las horas laborales se pueden vivir experiencias ya no sólo enriquecedoras, sino también entretenidas y muy gratas. Fue toda una experiencia visitar ese barquito de cáscara de nuez...
Friday, March 30, 2007
Algo más que palabras

En una ocasión durante las fiestas de Luarca, en mitad de una verbena me alejé del ruido de la orquesta para dar un paseo hasta este puente. Me apoyé en él para mirar el río, que a estas alturas se funde ya casi con el mar y huele a sal y entonces me hicieron una pregunta:
-"¿Tú sabes cuáles son las partes de un puente?"
Y yo pensé un segundo, sobre todo porque a esas horas no estoy para pensar y dije tan tranquila:
-"Puente y barandilla"
Después de eso nos echamos a reír.
Es una anécdota trivial que a mucha gente le pasaría inadvertida, pero a mí me hizo pensar al darme cuenta de que esa misma situación la vivimos los profesores de lenguas extranjeras constantemente. Esa pregunta de "¿Cómo se dice en inglés o en francés o en chino...?" forma parte de nuestra rutina diaria casi tanto como el "Buenos días" o puede que más. Unas veces sabemos responderla, otras no estamos seguros, otras nos preguntan por palabras que nunca hemos tenido ocasión de ver y en esos momentos podemos sentirnos un poco frustrados, pillados in fraganti, como si falláramos.
La estructura de un puente consta de zapatas, pilares, vigas, estribo y tablero, como me explicaron aquella noche, cuando nos paramos de reír. Y yo, que soy nacida en España y tengo como lengua materna el español, conocía el significado de todas estas palabras (algunas con más precisión que otras) pero no tenía ni la más remota idea de que pudieran ser partes de un puente. Mi ignorancia absoluta al responder a esa pregunta me hizo ser consciente de que a pesar de los años que estudiemos un idioma, o del tiempo que pasemos en otro país o de los títulos que consigamos, nunca tendremos la sabiduría absoluta, siempre habrá términos que se nos escapen, expresiones que no hayamos oído y cosas nuevas por aprender.
Ni siquiera en nuestra lengua materna podemos conocer todos los términos ni entender de todos los campos. Podemos aprender y eso es lo que hacemos cada día cuando ejercemos nuestra profesión, ampliar nuestro vocabulario, enriquecer nuestro conocimiento, mejorar a la vez que otros mejoran. Y no pasa nada porque una vez no sepamos como se dice "tolva" o "pantalán" en el idioma que enseñamos, no somos peores por eso.
Un puente puede tener estribo, vigas y tablero y, por supuesto también barandilla, pero un idioma es más que eso...
Afortunadamente una lengua es mucho más que palabras.
Afortunadamente una lengua es mucho más que palabras.
Tuesday, March 20, 2007
De unicornios y otras historias

Hay días en los que sería mejor no levantarse de la cama y el de ayer fue uno de ellos. Todavía no habían dado las once de la mañana y el día podía calificarse ya como un desastre absoluto, una de esas ocasiones en las que la ley de Murphy se empeña en demostrar que en realidad existe. No leí mi horóscopo cuando me levanté seguro que habría puesto "No se le ocurra salir de casa ni hablar con nadie".
Las causas que me llevaron a llegar a una reunión en la oficina cincuenta minutos tarde fueron muchas y variadas. Era un día no lectivo y tenía en casa un renacuajo de cinco años obstinado en considerarse demasiado mayor para ir a una guardería "para pequeños", la puerta del garaje decidió que era un día estupendo para estropearse, el tráfico mañanero siempre tan dispuesto a facilitar las cosas... Y por supuesto me salté la salida de la autopista y tuvimos que atravesar Gijón a ciegas. Era obvio que no iba a haber aparcamiento cerca de la oficina, claro, así que dejamos el coche en un parking y salimos a la calle justo cuando llovía más. Fui corriendo toda la calle hasta la oficina con los nervios de punta y cuando casi lo habíamos logrado, mientras Irene llamaba al interfono, ocurrió.
Dos reporteros que hacían ronda frente al portal en busca de algún viandante al que entrevistar me enchufaron el micrófono y me pidieron que les comentara una noticia reciente que me hubiera impactado. Y sin más les contesté que una que había leído en yahoo.es sobre un hombre detenido por conducir borracho que había declarado en el jucio que era un unicornio el que iba al volante de su coche. Así como suena. La cara de los periodistas era todo un poema, me dieron las gracias con una sonrisa de oreja a oreja. Subí las escaleras ya consciente del espantoso ridículo que acababa de hacer y por si eso fuera poco al entrar a la oficina me enteré de que me habían visto por la cámara del interfono hablando para la tele.
Menos mal que Roberto me consoló, claro, para eso están los jefes. Fue sumamente amable al apuntar lo acertada que había estado al destacar de entre todas las noticias de la semana (crispación política, cambio climático, manifestaciones varias) la de un unicornio conductor. Incluso me comentó que sin duda mis palabras aparecerían con el titular "Esto es lo que más preocupa a los españoles" Eso me hizo sentirme mucho mejor, casi tanto como las risas de toda la familia cuando les conté el incidente. Sólo me queda rezar para que no lo vea nadie conocido.
Dicen que todo el mundo tiene su minuto de gloria televisiva pero, sinceramente, yo esperaba que el mío consistiera en algo menos vergonzoso que relatar como un unicornio roba un coche. Como de todo se aprende en la vida he aprovechado la experiencia para preparar una clase sobre esas noticias extrañas que aparecen todos los días en la prensa y que todos olvidamos dos segundos después de leerlas... bueno, casi todos.
Y por si alguien duda de la veracidad de mi información, aquí tiene la noticia completa
Tuesday, February 27, 2007
Pensando , pensando.
Estaba pensando la forma de desmarcarse en este mercado tan competitivo que es la enseñanza de idiomas y acabo de llegar a la conclusión de que ninguno tenemos la varita mágica que haga que una persona sin apenas conocimiento del idioma , consiga en seis meses como dicen unos, o en 1000 palabras como aseguran otros, adquirir el conocimiento suficiente como para defenderse en dicho idioma y de comunicarse de forma efectiva con los nativos del lugar.
Cierto es ,sin duda, que hay métodos diversos para aprender un idioma más o menos rápido y que también hay personas a las que les cuesta menos recibir, comprender , asimilar y reciclar en su cabeza ese meollo de verbos, adverbios ,adjetivos, etc, etc, etc. Pero Tenemos que darnos cuenta de una vez de que no hay métodos milagrosos ni personas superdotadas hasta ese punto. Seguramente estaréis hartos de escuchar la famosa frasecita: "es que se le dan muy bien los idiomas" , pues puede ser, ¿por qué no? pero por desgracia en este mundo que nos toca vivir no sólo aprende el que se le dan bien las cosas. Opino que hay un componente mucho más fuerte detrás de todo eso, creo que lo llaman LA MOTIVACIÓN.
Desde mi humilde punto de vista creo que ese es el Santo Grial en este universo que es la formación. El alumno bien motivado jamás se preocupará de si se le da bien o no aprender una lengua; simplemente aprenderá porque tiene ganas.
Hoy soy empresario y vivo de esto de la enseñanza pero a la vez también soy profesor y creo que conozco bien las necesidades de mis alumnos. Aún más importante es reconocer que anteriormente fui estudiante y supe lo que es aprender motivado y aprender (o desaprender)con una total ausencia de motivación , y creedme, se nota la diferencia.
Por todo esto, creo que la diferencia entre unas empresas de formación y otras radica en pequeños detalles. Uno de ellos y quizás el más importante es la motivación del alumno.
En nuestra empresa el mensaje que enviamos a los profesores que trabajan con nosotros es muy claro desde el primer día: buscamos PERSONAS que sean PROFESORES, no sólo gente que entre en el aula y se limite a impartir una clase. Queremos que vuestro profesor se involucre más alla de lo que es dar meramente una clase de inglés. Estoy hablando en este caso de algo muy importante que es el TRATO HUMANO.
Summing up, que dirían los ingleses, y pensando pensando tengo muy claro que si se trata de desmarcarse del resto, nosotros nos desmarcamos por nuestro capital humano. Puedo afirmar sin miedo a equivocarme que contamos con el mejor equipo de profesionales de la enseñanza de idiomas que existe ahora mismo en el país. Sé que puede sonaros extremadamente presuntuoso, pero os invito a que los conozcais y los probéis..., más tarde podréis contarme.
Me despido por el momento, no sin incitaros antes a navegar por nuestra página y por qué no, a probar alguno de nuestros productos.
Saludos a todos y a todas.
Roberto Antuña Allende
Jefe de Estudios de The British Owl.
Cierto es ,sin duda, que hay métodos diversos para aprender un idioma más o menos rápido y que también hay personas a las que les cuesta menos recibir, comprender , asimilar y reciclar en su cabeza ese meollo de verbos, adverbios ,adjetivos, etc, etc, etc. Pero Tenemos que darnos cuenta de una vez de que no hay métodos milagrosos ni personas superdotadas hasta ese punto. Seguramente estaréis hartos de escuchar la famosa frasecita: "es que se le dan muy bien los idiomas" , pues puede ser, ¿por qué no? pero por desgracia en este mundo que nos toca vivir no sólo aprende el que se le dan bien las cosas. Opino que hay un componente mucho más fuerte detrás de todo eso, creo que lo llaman LA MOTIVACIÓN.
Desde mi humilde punto de vista creo que ese es el Santo Grial en este universo que es la formación. El alumno bien motivado jamás se preocupará de si se le da bien o no aprender una lengua; simplemente aprenderá porque tiene ganas.
Hoy soy empresario y vivo de esto de la enseñanza pero a la vez también soy profesor y creo que conozco bien las necesidades de mis alumnos. Aún más importante es reconocer que anteriormente fui estudiante y supe lo que es aprender motivado y aprender (o desaprender)con una total ausencia de motivación , y creedme, se nota la diferencia.
Por todo esto, creo que la diferencia entre unas empresas de formación y otras radica en pequeños detalles. Uno de ellos y quizás el más importante es la motivación del alumno.
En nuestra empresa el mensaje que enviamos a los profesores que trabajan con nosotros es muy claro desde el primer día: buscamos PERSONAS que sean PROFESORES, no sólo gente que entre en el aula y se limite a impartir una clase. Queremos que vuestro profesor se involucre más alla de lo que es dar meramente una clase de inglés. Estoy hablando en este caso de algo muy importante que es el TRATO HUMANO.
Summing up, que dirían los ingleses, y pensando pensando tengo muy claro que si se trata de desmarcarse del resto, nosotros nos desmarcamos por nuestro capital humano. Puedo afirmar sin miedo a equivocarme que contamos con el mejor equipo de profesionales de la enseñanza de idiomas que existe ahora mismo en el país. Sé que puede sonaros extremadamente presuntuoso, pero os invito a que los conozcais y los probéis..., más tarde podréis contarme.
Me despido por el momento, no sin incitaros antes a navegar por nuestra página y por qué no, a probar alguno de nuestros productos.
Saludos a todos y a todas.
Roberto Antuña Allende
Jefe de Estudios de The British Owl.
Sunday, November 05, 2006
Inglés Express

Nueva formula lanzada este año: "Hemos diseñado un método innovador que consiste en unas clases cuya duración no supera la media hora, aunque el aprendizaje es más intenso al realizarse durante toda la semana de a lunes a viernes".
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