Thursday, June 07, 2007

Corre que te pillo...






Una experiencia más para añadir a este inolvidable curso 2006-2007, esta vez con Central Lechera Asturiana, donde estoy destinada desde el mes de Septiembre. Se celebraba la "Carrera de la Mujer Naturlínea" en Gijón a beneficio de la lucha contra el cáncer de mama, y desde la empresa todas las mujeres que trabajamos allí fuimos invitadas a unirnos a la marea naranja.


No he corrido en mi vida más que para alcanzar el autobús, soy un desastre para todos los deportes existentes, ni siquiera fui capaz de aprender a patinar de niña, pero a la hora de la comida mis alumnas me convencieron de que sería muy divertido ir todas en grupo. Acordamos que iríamos andando tranquilamente, nos tomaríamos algo por Gijón y volveríamos a casa. Así que al final dije que sí. Además nos regalaban un podómetro por participar.


El día que decidimos apuntarnos el sol brillaba reluciente y hacía amago de verano. Al día siguiente por la tarde empezaron a llegar unas nubes de color gris muy poco prometedoras y por fin el sábado empezó a llover. Pero cuando me comprometo a algo me gusta hacerlo, así que desenpolvé el chandal y salí con Agnes el domingo temprano, preparada para correr bajo la lluvia.


Hay que admitir que como corredoras somos un desastre. No íbamos nada preparadas, ni siquiera teníamos imperdibles para sujetarnos el dorsal a la camiseta y nos los tuvieron que prestar, el chip para identificarnos había que llevarlo atado a los cordones de las zapatillas y las mías no llevaban cordón. No podíamos competir con corredoras que calentaban y hacían estiramientos mientras nosotras sólo buscábamos un sitio donde tomarnos un café, incluso nos hicieron una entrevista para el periódico y se asombraron de la cara de frío. Empezó la carrera con nosotras al final del todo y tardamos más de cinco minutos en empezar a caminar, por el tapón humano que se formó para saludar a Vicente Álvarez Areces, que estaba a pie de la línea de salida. Durante el camino fuimos andando y charlando tranquilamente, a veces nos daba por correr un poco, luego parábamos de nuevo, nos perdíamos del grupo, parábamos para esperarlas, volvíamos a correr otro poco más... La lluvia no paró ni un segundo, el pelo empapado, la ropa pegada al cuerpo... Al final nos picamos un poco y logramos quedar entre las 1000 primeras, el año que viene la meta será llegar entre las primeras 500, ya lo hemos acordado.


Anécdotas hubo para todos los gustos... A mí me prestó el chubasquero el novio de Conchita, porque se me había olvidado en casa, menos mal que todavía quedan caballeros, Conchita a pesar de haber recogido el dorsal no participó porque le dolía la espalda y Agnes se puso su chip identificador en el pie izquierdo, cuando salió la clasificación final vimos que Conchita había quedado clasificada por delante, así que sabemos positivamente que Agnes entró con la zurda, Ángela y Mónica se nos despistaron en pleno sprint final y entraron más tarde y yo no salí en la clasificación porque llevaba el chip atado al cordón del pantalón del chándal y la maquinita no lo registró... Por eso, para que quede constancia de que sí que llegué a la meta, adjunto la foto de arriba.


Lo más importante es que pasamos un buen rato todas juntas, y sobre todo que contribuimos a una buena causa, el capítulo de las agujetas mejor lo pasamos por alto. El año que viene repetimos, aunque lo de quedar entre las 500 primeras... no sé yo.

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